Que Dios nos pille confesados. Shakira, aquella niña que cantaba ‘Inevitable’ y conseguía que se me pusieran los pelos de punta, se ha convertido en una especie de clon de Paulina Rubio y Jennifer López, todo fusionado, y ha parido un engendro al que ha titulado ‘She Wolf‘ o ‘Loba‘, en la versión en español.
Bien es cierto que cuando empezó a grabar sus canciones en inglés, todos nos dimos cuenta de por dónde iban los tiros. Pero la música es un negocio como otro cualquiera, y entendí que quisiera abrirse mercado traduciendo sus letras. Pero poco a poco fue perdiendo la inocencia, la originalidad de los primeros discos, de aquel Pies Descalzos que dejó boquiabierto a medio mundo.
Y ahora esto. ‘She Wolf’ es una canción que no tiene por dónde cogerse, un experimento a través del cual intenta introducirse en su propia interpretación del pop electrónico, y consigue únicamente dejar a su legión de fans sin saber muy bien a qué atenerse en el nuevo disco. Es un tema lamentable, en el que su voz – que en otras ocasiones se ha demostrado muy característica y poderosa, incluso en directo – no es más que un maullido agudo y a media voz que provoca escalofríos, y no precisamente de placer.